El sueño de Lisandro: Historia de un final feliz



Por Fidel Jazan

El Licha López consiguió lo que perseguía hace cuatro años: ser campeón con Racing, el club de su vida. Fue el goleador, el emblema y la bandera para lograr la vuelta olímpica.

Lisandro López volvió al club de sus amores, Racing, luego de más de una exitosa década de paso por el fútbol europeo. Licha regresó a La Academia a nes del año 2015 con un objetivo claro: la obtención de un título con el club que ama.

Luego del retiro del que probablemente sea la mayor gura racinguista de los últimos 30 años, Diego Alberto Milito, el rol del líder del equipo quedaba en manos de Lisandro, quien se esperaba que fuera su sucesor. Los hinchas, acostumbrados a la mágica gura del Príncipe, no esperaban menos del Licha.

En sus dos primeras temporadas desde su llegada, demostró un muy alto nivel, digno de su experiencia, pese a no haberse consagrado campeón. Sus puntos más altos los tuvo cuando le marcó un histórico gol de chilena a Independiente sobre el final del partido y disputando la Copa Libertadores, donde llegó hasta los octavos de final.

Con la llegada de Eduardo “Chacho” Coudet a la dirección técnica del club de Avellaneda, el objetivo era claro: pelear por la obtención de la Superliga y de la Copa Sudamericana. Desde la fecha cuatro, la Academia se avanzó en la punta del campeonato.

Las fechas pasaban y el delantero se avanzaba también en la cima de la tabla de goleadores, junto con Emmanuel Gigliotti, hasta que este fue transferido a la liga mexicana. Por primera vez desde su vuelta, el nivel de Lisandro sobrepasaba con creces las expectativas puestas en él, ya que no sólo fue un líder espiritual, sino también la máxima gura dentro de la cancha, con un inobjetable olfato goleador y una efectividad absoluta desde los doce pasos.

Hay dos momentos de la Superliga del delantero que se destacan por sobre el resto. El primero es el encuentro disputado ante Godoy Cruz en el Cilindro de Avellaneda.

La importancia de este partido es en parte atribuida por el acontecido en la fecha anterior. El conjunto racinguista venía de una dura derrota por 2 a 0 ante River Plate. Las masas dudaban de que el equipo de Coudet lograra levantarse y mantenerse puntero. Racing demostró estar más fuerte que nunca, tras vencer al conjunto mendocino con un contundente 3 a 0, en el que López anotó el gol que puso en ventaja al conjunto de

Avellaneda. El otro momento destacable es el encuentro contra Independiente, por la fecha 20 del campeonato.

Racing debía jugar en condición de visitante en el Estadio Libertadores de América, donde históricamente le costaba ganar a la Academia. La victoria, era tan difícil como importante ya que a pocas fechas del final del campeonato, el conjunto de Defensa y Justicia cada vez se acercaba más a la punta. En este caso, Lisandro, anotó el 2-1 y asistió a Zaracho para que en un histórico contraataque cerrará el clásico con broche de oro. Muchos jugadores admitieron que desde ese momento ya se “sintieron campeones”.

La inolvidable campaña del Licha fue reconocida en la entrega de premios de la Superliga. Siendo elegido como “goleador”, “mejor jugador” y “mejor delantero”. Aunque lo más valioso para él fue el título del campeón con el club de su vida.