“Siento la responsabilidad de que no haya contagios adentro de la escuela y creo que hay momentos en donde es mejor pasar a la virtualidad”



Por Juana Abramovich Cosarin – Entrevista por el Taller de Producción Periodística de 3er año.

Néstor Abramovich es el director del Colegio de la Ciudad. Fue maestro y director en escuelas primarias, profesor universitario y capacitador docente. Desde el Taller de Producción Periodística de 3er año lo entrevistamos el pasado miércoles 19 de mayo, justo el día en que, a raíz del crecimiento de los contagios y las muertes por COVID en el AMBA, el colegio decidió volver a las clases de forma únicamente virtual.  

Teniendo en cuenta el contexto actual, ¿cuál es tu opinión sobre las medidas que tomaron el Gobierno de la Ciudad y el Gobierno de la Nación para el control de la pandemia? 

Personalmente estoy muy preocupado por el aumento de los casos, como supongo que debe estar todo el mundo, pero también tengo una preocupación especial por la responsabilidad que tengo como director del colegio, porque siento mucho el peso de la posibilidad de que hubiese contagios dentro del establecimiento y que esto pueda afectar a los estudiantes, los docentes y sus familias. Entonces, aunque claro que no tengo el poder de decisión que tiene el gobierno, creo que es un momento para funcionar virtualmente.  

¿Alguna de tus maneras de dirigir el colegio cambio en el contexto virtual? 

Como en mis orígenes soy maestro, hay algo que me gusta mucho que es el contacto personal con los alumnos y poder estar con ellos, me apena no poder hacerlo tanto y siento que ahí perdí mucho. Con Yamila (vicedirectora) y Débora (rectora) estamos haciendo un trabajo que es muy odioso, que es estar tan pendientes de si hay casos sospechosos, contactos estrechos, a quien hay que aislar, etc., y no nos gusta porque es absolutamente desconocido y no tiene nada que ver con nuestra formación.  

En tu época de estudiante, ¿recordas algún docente que te haya marcado? ¿Viviste situaciones similares en la docencia? 

En la docencia, tuve muchísimos alumnos que me marcaron y me hicieron sentir cosas fuertes en distintas situaciones. Como estudiante no recuerdo, pero creo que había un maestro primario que admiré pero no sabría decir por qué.  

De los campamentos del colegio, ¿Cuál pensás que es el mejor? 

Es muy difícil elegir uno. El campamento a Merlo tiene un atractivo muy grande. El campamento de 3ero en San Rafael, Mendoza, está ubicado en un lugar espectacular. El campamento a Tilcara tiene el contacto con las personas de allá que son muy distintos de nosotros, así que no podría elegir uno.  

¿Alguna vez tuviste que expulsar a alguien del colegio? 

No sería estrictamente una expulsión, porque ahora ya no existe eso, sino que se orienta a un cambio de escuela y se lo acompaña a que consiga vacante en otro lado. Me acuerdo un caso hace muchos años que, durante una clase, un alumno le mandó un mensaje de tono erótico y agresivo a la profesora que estaba dando la clase, y eso fue muy doloroso para ella. Supimos quién era porque yo tenía un vínculo con él, yo lo acompañaba mucho. Nosotros lo sentimos como algo muy agresivo y un límite que él tenía que tener. Fue muy feo y tuvimos que pensar mucho antes de tomar esa decisión.  

En tu nota para la pagina Voces En El Fénix, dijiste que el Colegio de la Ciudad es una escuela privada con educación publica. ¿A que te referías con eso?  

Suena raro, pero nosotros queremos hacer un colegio que no esté de espaldas a la realidad en su conjunto. Queremos que el colegio y ustedes como estudiantes estén en contacto con lo que pasa más allá del encierro que puede ser un colegio privado. No queremos aislarlos de lo que pasa afuera. Es estar sumergidos en lo público y no utilizar la condición de colegio privado como un privilegio en función de aislarnos, y de esa forma tratar de conocer otras realidades.  

En una nota de 2014, dijiste que el término “bullying” no está bien empleado porque al ponerle un nombre, se lo normaliza y lo hace común. ¿Tu opinión cambió?  

No, no cambio mi opinión. El concepto de bullying no arroja luz sobre el problema del que se trata, al generalizar tanto los distintos modos de acoso y violencia que pueden haber. Si decimos “bullying” no tenemos tanta claridad sobre el problema que tenemos que trabajar. El otro problema es que la palabra “bullying” pone como foco a aquel que maltrata y acoso, y no permite ver la situación en su conjunto.  

En estos 21 años del colegio, ¿cuáles son las cosas que más cambiaron? 

Lo primero que cambió mucho es la forma en la que se ven las adolescencias, creo que tenemos una mirada de mayor comprensión sobre la realidad de los y las adolescentes, y los vemos como personas más que solamente estudiante. El colegio se fue enriqueciendo mucho en la diversidad de las propuestas y la sagacidad de sus estudiantes que cada vez están más profundos. El equipo del colegio también cambio mucho; al empezar éramos 40 o 45 y ahora somos 140. Otra cosa que cambió, aunque no se note tanto, es el edificio del colegio. Por ejemplo, las aulas que están en el patio al principio no estaban, y el colegio era solo el edificio de adelante.